
Tipos de drogas y adicciones
Drogas alucinógenas
Las drogas alucinógenas son aquellas que causan alteraciones en la percepción de quien las consume: se pueden escuchar sonidos, ver imágenes o experimentar sensaciones muy diferentes a las que se percibirían en estado normal.
Qué son las drogas alucinógenas
Las drogas alucinógenas son aquellas que causan alteraciones en la percepción de quien las consume. Dicho de otro modo, se pueden escuchar sonidos, ver imágenes o experimentar sensaciones muy diferentes a aquellas que percibirían en estado normal.
El consumidor, bajo sus efectos, advierte la realidad distinta a como es. Incluso se «siente» diferente a sí mismo. Se distorsiona su percepción del espacio, del tiempo, de las personas y de los sentidos.
¿Qué sucede en el cerebro?
Temporalmente, las drogas alucinógenas cortan la comunicación entre los sistemas químicos del cerebro y la médula espinal, que transmite dicha información al resto del cuerpo.
Pueden interferir con la acción de la serotonina, neurotransmisor encargado de regular el sueño, el hambre, los estados de ánimo, la temperatura del cuerpo y la percepción sensorial; o con el glutamato, que controla nuestra percepción del dolor, la emoción, la memoria y las respuestas del cuerpo al entorno.
Efectos de las drogas alucinógenas
En dosis no tóxicas, la persona tiene experiencias intensas, que pueden ser positivas o negativas según quién las consuma y el momento. Cuando son negativas se habla de un «mal viaje». También pueden causar pérdida de sensibilidad, de orientación y de coordinación. En el plano físico, aumento de la presión sanguínea, de las pulsaciones y de la temperatura.
Si la dosis es alta, los síntomas pueden ir de los ataques de pánico y ansiedad a los trastornos psicóticos, las convulsiones, la amnesia, la imposibilidad para moverse y la dificultad para respirar.
Tipos de drogas alucinógenas
Las cuatro más consumidas, aunque no las únicas, son:
- LSD (dietilamida de ácido lisérgico): sustancia semisintética que suele consumirse en pedacitos de papel impregnados y colocados bajo la lengua. También en gelatina o terrones de azúcar.
- Hongos psilocibios: consumidos por ciertas tribus desde tiempos inmemoriales, se pueden ingerir masticados, en cápsulas o en infusión.
- Mescalina: alcaloide presente en el peyote, cactus originario de México. Se consume masticando la planta, en cápsulas de polvo o en infusión.
- DMT o dimetiltriptamina: se presenta en forma de cristales que se fuman o se ingieren, pero también se puede obtener un brebaje hecho con determinadas plantas conocido como ayahuasca.
Fuera de esas cuatro hay otra que conviene conocer, porque circula como si fuera inofensiva: la Salvia divinorum. Es una planta de la familia de la menta, originaria de México, que se mastica o se fuma. Sus efectos son muy intensos y muy breves —minutos— y pueden incluir alucinaciones, pérdida del sentido del cuerpo y episodios de desconexión de la realidad. Que sea legal en muchos sitios y de origen vegetal no la convierte en segura.
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