En nuestro equipo, junto a los médicos especialistas, colaboran personas que han superado sus adicciones y están comprometidas con ayudar a otras a hacer lo mismo.
Han superado cuadros de adicciones múltiples muy complicados — algunos incluso con agravantes, como pueden ser otros problemas psiquiátricos — por lo que tienen experiencia para entender el punto exacto del proceso en que se encuentra un enfermo de adicción intentando salir de ella.
Tras intentar, sin éxito, una decena de tratamientos, Jose ha logrado recuperarse de su adicción. Después de muchos ensayos independientes, de estar ingresado en tres unidades psiquiátricas distintas y en otras tantas clínicas de tratamientos de desintoxicación rápida, consiguió no recaer gracias al tratamiento adecuado.
Estos son algunos consejos que hemos recogido de su propia voz
«No convertirse en cómplice de la adicción»
En la mayoría de los casos el paciente necesita contar con el beneplácito de sus seres queridos, ya sea
consciente o inconsciente, para ahondar en la adicción o para abandonar un tratamiento de recuperación.
Claro que las familias se dan cuenta de que están favoreciendo la adicción pero, ante la manipulación del adicto, acaban cediendo. La mayoría no tienen las herramientas para mantener el control de la
situación y dirigirla hacia el lugar correcto.
En los adictos graves los problemas de co-dependencia (adicto-pareja, adicto-padres, etc.) son mucho más frecuentes de lo que se suele pensar. No es lo mismo ser intransigente que darle la espalda a nuestro ser querido dejándole solo con su problema, lo segundo puede tener consecuencias desastrosas. Pero durante el proceso de recuperación, la familia debe educarse y aprender a actuar de forma contundente cuando el adicto rompe el acuerdo al que se ha llegado o traspasa una línea que le alejará de la recuperación.

«Propiciar el auto-entendimiento»
Cuando el paciente consigue comprender lo que le está pasando, tiene muchas posibilidades de superar su adicción porque empieza a tomar decisiones conscientes respecto a su enfermedad. Esto es una tarea difícil, por supuesto.
Tanto los terapeutas como el paciente deben trabajar duro para lograrlo, porque implica recuperar la mente utilizando la propia mente. Entender la culpa, el malestar y las motivaciones que condujeron a la adicción proporcionará al paciente instrumentos duraderos para desarticular el problema y mantenerlo fuera de su vida permanentemente.
«Confiar en el tratamiento»
Cuando el paciente ingresa en este tipo de tratamiento, la familia debe hacer un esfuerzo por confiar en la experiencia y saber hacer del equipo. Deben dejarse guiar a través de un proceso que funciona.
Los profesionales que conformamos estos equipos saben lo que hacen y trabajan con vocación para recuperar al adicto. Atender a sus recomendaciones y colaborar con ellos es la forma más segura de que el esfuerzo de todos (familia, paciente y personal) llegue a buen puerto.