Un conocido proverbio africano dice: «Si quieres ir rápido, ve solo. Si quieres ir lejos, ve acompañado». Puede que este trocito de sabiduría popular sea particularmente oportuno para explicar lo importante que es contar con la compañía adecuada para conseguir una verdadera y definitiva recuperación de una adicción. En el camino de la rehabilitación no hay atajos, pero sí hay infinidad de desvíos que pueden llevarnos de vuelta al sitio de donde se está intentando salir.
Si las indicaciones son profesionales la dirección será buena
La travesía en solitario hacia la rehabilitación, ya sea la del adicto por su cuenta o junto a la familia, sin el apoyo profesional, a menudo se caracteriza por ensayos y errores para intentar dar con una salida del laberinto por medio de grandes sacrificios a ciegas que muchas veces suelen resultar infructuosos. Cuando se cuenta con una buena guía, en cambio, se puede tener la seguridad de que se están dando los pasos precisos y en la dirección adecuada desde el primer momento. Esto suele funcionar como un poderoso factor de motivación que retroalimenta el proceso.
Un camino con cuatro estaciones
Volvamos al asunto de la velocidad y de la longitud de nuestro proverbio africano. La carrera de la rehabilitación no debería plantearse nunca como una competencia de velocidad, porque lo que se persigue es un objetivo que durará para toda la vida. Sin embargo, resulta evidente que se llegará antes y en mejores condiciones a una meta si se cuenta con el soporte, las herramientas y la experiencia de un equipo especializado.

Desintoxicación
El primer paso de un programa efectivo de rehabilitación como los que seguimos aquí es el de la desintoxicación. Los tiempos de esta serán los que dicta la biología, pues se trata de un proceso fisiológico. Existen tratamientos que pueden hacerse en solo una semana, pero antes de emprender este viaje se debe estudiar minuciosamente las condiciones del paciente.
Deshabituación
El segundo paso es el de la deshabituación. Un buen equipo sabe cómo actuar para romper los patrones nocivos en esta fase.
Posteriormente, vendrán etapas cruciales para que la recuperación sea permanente. En estas, se debe tener muy cerca una mano avezada que sepa cómo distinguir los obstáculos y orientar a los pacientes con decisión frente a las amenazas de desvío. Tanto mejor si son manos expertas en psiquiatría, psicología, medicina, enfermería y asistentes que trabajan en conjunto y conocen la ruta palmo a palmo porque la han transitado con éxito una infinidad de veces, algunos de ellos como vivencias propias.
Rehabilitación
A continuación, se llegará al paso de la rehabilitación, en la que el equipo se centrará en ayudar a reconocer los intereses y fortalezas individuales de su tutelado para llevarlo a descubrir y fijar nuevos hábitos y abrazar una actitud distinta frente a las amenazas que lo condujeron a la adicción, al tiempo que este irá ganando soberanía en su travesía.
Readaptación
El cuarto paso es el de la readaptación. En esta etapa, el equipo permanece muy atento, ofreciendo apoyo continuado y seguimiento para que el paciente pueda regresar con su familia, recuperar su trabajo y las cosas deseables en su vida con firmeza y sin recaídas.
Vamos a llegar muy lejos, ¿te acompañamos?