Recomendado por el Ministerio de Sanidad
Las drogas alucinógenas son aquellas que causan alteraciones en la percepción de quien las consume. Dicho de otro modo, se pueden escuchar sonidos, ver imágenes o experimentar sensaciones muy diferentes a aquellas que percibirían en estado normal (sin consumir drogas).
El consumidor de drogas alucinógenas, bajo los efectos de las mismas, advierte la realidad distinta a como es. Incluso se «siente» diferente a sí mismo. Se distorsiona su percepción del espacio, del tiempo, de las personas y de los sentidos.
Temporalmente, las drogas alucinógenas cortan la comunicación entre los sistemas químicos del cerebro y la médula espinal, que transmite dicha información al resto del cuerpo.
Estas drogas pueden interferir con la acción de la serotonina, neurotransmisor encargado de regular el sueño, el hambre, los estados de ánimo, la temperatura del cuerpo, la percepción de lo que nos llega a través de los distintos sentidos…; o con el glutamato, otro neurotransmisor que controla nuestra percepción del dolor, la emoción, la memoria, y las respuestas de nuestro cuerpo al entorno.
En dosis no tóxicas, la persona que consume drogas alucinógenas tiene experiencias intensas, que pueden ser positivas o negativas, según quien las consuma y el momento en el que lo haga. Cuando son negativas, quien percibe estas sensaciones hablan de un «mal viaje» (bad trip en inglés). Pero también pueden causar una pérdida de sensibilidad, de orientación y/o de coordinación. En el plano puramente físico, pueden sufrir un aumento de la presión sanguínea, de las pulsaciones y de la temperatura.
Si la dosis es alta, los síntomas pueden ir de los ataques de pánico y ansiedad a los trastornos psicóticos, las convulsiones, la amnesia o la imposibilidad para moverse y la dificultad para respirar, entre otras.
Las cuatro drogas alucinógenas más consumidas (aunque no las únicas) son:
Esta sustancia semisintética suele consumirse en pedacitos de papel impregnados de esta droga y colocados bajo la lengua. También pueden impregnarse otros soportes (gelatina, terrones de azúcar) o, eventualmente, consumirse tragado o inyectado.
Estos hongos, consumidos por ciertas tribus desde tiempos inmemoriales, se pueden ingerir masticados, en cápsulas, en infusión…
Este alcaloide presente en el peyote (cactus originario de México) se consume de forma parecida a los hongos: masticando la planta que contiene la droga, secando y moliendo el cactus y rellenando cápsulas con ese polvo y, por último, en forma de infusión.
Se suele presentar en forma de cristales que se «fuman» o se ingieren en su forma sintetizada artificialmente, pero también se puede obtener una especie de brebaje hecho con determinadas plantas conocido como ayahuasca.
Centro sanitario autorizado con certificación legal C-15-003355.
Centro sanitario autorizado con certificación legal C-36-002459 y C-36-002460.
Centro sanitario autorizado con certificación legal , C-36-002982.
Centro de drogodependencias autorizado y especializado en adicciones.
Centros sanitarios autorizados con certificación legal C-36-002459, C-36-002460, C-15-003355, C-36-002982
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