Recomendado por el Ministerio de Sanidad
Estos son los principales síntomas de alcoholismo:
El consumo de alcohol es uno de los más fáciles de detectar a primera vista:
Existe una clasificación de tipos de alcoholismo comúnmente aceptada y que desarrolló Elvin Morton Jellinek, un investigador neoyorquino. Jellinek distinguía cinco tipos de alcoholismo:
Muestra una dependencia psíquica del alcohol, pero no física. Es decir, no tiene síndrome de abstinencia. No deja de beber porque el alcohol mitiga sus problemas psicológicos.
Beben habitualmente y en cantidades muy grandes, pero pueden parar y estar largos periodos de tiempo sin hacerlo. Este tipo de alcoholismo suele causar lesiones físicas (cirrosis hepática, por ejemplo).
El alcohólico gamma tiende a ocultar su adicción. Su adicción es psicológica, pero termina siendo física.
El bebedor delta ha desarrollado una tolerancia muy alta al alcohol, por lo que no parece afectarle. Sin embargo, no solo le afecta, sino que es incapaz de dejar de beber y termina afectando seriamente a su salud.
No bebe con frecuencia, solo en momentos concretos. Pero cuando lo hace, bebe cantidades enormes de alcohol y corre riesgo de padecer un coma etílico.
Otra manera de clasificar el tipo de alcoholismo es la distinción entre alcoholismo crónico y agudo. El primero consume habitualmente bebidas alcohólicas, y esto termina por dañar sus órganos vitales y su salud mental. También puede desarrollar delirium tremens. El alcohólico agudo bebe puntualmente, pero en grandes cantidades.
Debemos distinguir entre los efectos a corto plazo y a largo plazo (cuando la ingesta se mantiene en el tiempo).
Como depresor del sistema nervioso, el alcohol genera somnolencia y un estado de relax. Pasadas unas horas, la persona que ha bebido puede manifestar los efectos opuestos: excitación, aumento de las pulsaciones, etcétera. Dependiendo de la cantidad consumida, beber causa problemas de atención, dificultad al hablar y cierto estado apático, como si nada les importara en ese momento. Una ingesta excesiva, aunque sea puntual, causa vómitos y dolores de cabeza y estómago. También puede llegar a ser letal.
Los daños a largo plazo son múltiples:
La parte positiva es que, con ayuda, se puede salir del alcoholismo y es una de las adicciones que más fácilmente se pueden superar. La mala, que el alcohol es una droga socialmente tolerada, y percibir el problema es más complicado que con otras sustancias.
Es imprescindible que el entorno actúe unido. Si una sola persona cercana al alcohólico permite que consuma o no se lo reprende, el adicto buscará estrechar esos lazos y se alejará del resto.
Por tanto, es vital que todos sean firmes al respecto y que actúen como un equipo. El siguiente paso es lograr que el alcohólico reconozca el problema e inicie tratamiento.
Sin tratamiento, las recaídas son habituales. Pero sobre todo el alcohólico puede sufrir un episodio de delirium tremens que su entorno no sepa cómo solucionar. Estar en manos de expertos es esencial en la rehabilitación.
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